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Esta euforia del mundial de fútbol ha despertado sensaciones de toda índole, desde las más visibles hasta las más íntimas. Pero lo que más nos parece apropiado resaltar es la enseñanza que parte de un criterio de trabajo en equipo, que se vió claramente en el juego de nuestro seleccionado nacional.
Aparece entonces el rol del que fuera la parte más visible en lo conductivo, aunque no por ello el único elemento determinante de esta maravillosa demostración de trabajo, dignidad, orgullo, dedicación, esfuerzo, respeto, muestra colectiva de compañerismo. Porque lo que el "maestro" José Pekerman mostró, no es ni más ni menos que la idea de que trabajando entre todos y para todos, podemos llegar adelante en lo que nos propongamos, sin importar el tipo de acontecimiento o actividad, sino pensando por sobre todas las cosas en el trabajo cotidiano, el respeto por aquel con quien estamos, para el que nos tenga que observar, para el que tiene que compartir algo con nosotros.
Para eso no solamente hace falta un conductor eficaz, sino que son imprescindibles colaboradores y asesores de la misma talla moral e intelectual y, claro está, todos los participantes que se sientan elegidos e integrados para tan notable empresa. Porque no es necesario ganar siempre un partido, eso puede o no ser así necesariamente. Es más, probablemente los partidos más mediáticos no sean los importantes y sí en cambio lo sean aquellos que se hacen cotidianamente, en casa, en nuestros pequeños ambientes itinerantes, en lo sencillo de cada uno.
Hay que triunfar a partir de las actitudes que tenemos todos los días, donde jugamos a cada minuto nuestro partido de la vida. En lo personal, en lo laboral, con nuestros amigos, con nuestros no tan amigos, en todo ámbito de relación que se nos aparezca, siempre tiene que estar presente el jugar bien todos los minutos para que así llegue el tan ansiado triunfo de enderezar el rumbo de una sociedad que necesita imperiosamente claridad en lo que hace y siente, que necesita sentido de pertenencia, que quiere demostrar hace mucho, sin saber cómo ni cuándo, que tiene algo para decir y hacer.
Ese partido de no sabemos cuántos minutos, en el que cada detalle menor puede ser el elemento necesario para la gran jugada de otro que tenga más luz que nosotros y finalice con éxito lo que nosotros no podemos o no sabemos.
¿Y si tratáramos todos de jugar así ? Tal vez podría ocurrir que nos pasen la pelota para que ese logro, a veces concluído por otro, alguna vez nos toque a nosotros mismos. Porque solos no podíamos...
Pero ojo, porque hay mucha gente que ya lo está haciendo y seguramente no los vemos: ni siquiera se hacen notar. Vamos... juguemos juntos...!!!
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