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El Conventillo se traslada a la Manzana de las Luces El jueves 13 de enero arranca la Temporada Estival al Aire Libre en el Patio Moreno de la Manzana de las Luces, con la presentación de uno de los sainetes más representativos de la escena nacional: "El Conventillo de la Paloma", de Alberto Vaccarezza, llevada a escena por la Compañía María De Marco, bajo la dirección general de Adrián Di Stefano.
Vuelve de esta manera, a la cartelera teatral de Buenos Aires, la clásica historia del pintoresco Conventillo de Villa Crespo donde se dan cita los personajes típicos y característicos de la oleada inmigratoria de principios del siglo pasado, que fueron poblando los barrios porteños sumándose a los personajes netamente locales, para dar lugar a un paisaje por demás atractivo, pintados con singular maestría por uno de los autores más significativos del género.
Así conviven y se entremezclan, un italiano encargado del Patio del Conventillo, gallegos, turcos, una percanta, malevos, curiosos y entrometidos y por encima de todos la humanidad, la emoción, la alegría y el sabor de un Buenos Aires guardado en un rincón del corazón.
Integran el elenco: Nicolás Heredia, Jorge Vizioli, Pablo Vaievurd, Javier Guerrero, Aurora Floris, Manoli Ozores Muñoz, Jorgelina Jasso, Déborah Fideleff, Julián Márquéz, Omar Sellaro, Leonardo Floris, Mariano Durá y Andrés Montorfano, acompañados por el cantor Ernesto Báez. Vestuario: Olga Coronel. Producción ejecutiva: Daniel Rodríguez Viera. Puesta en escena: Adrián Di Stefano.
Las funciones regulares serán de jueves a sábados a las 21:00 hs.
Con respecto al verdadero conventillo que inspiró a Vacarezza para su sainete, se trata de la casa llamada "La Nacional". La misma tiene una superficie de 1950 metros cuadrados aprox. de parcela, con dos entradas, una sobre la calle Serrano y la otra sobre Thames, entre las calles Murillo y Muñecas. La casa, ubicada en el corazón de Villa Crespo, fue construida a comienzos del siglo XX por pedido de Salvador Benedit, gerente de la "Fábrica Nacional de Calzados" para que los obreros vivieran cerca de la empresa. "La Nacional", que contaba con 112 habitaciones con cocinas, se constituyó en la primera población de familias del barrio, dando lugar a uno de los tantos crisoles de habitantes de distintos orígenes de la Ciudad.
Allí convivían españoles, italianos, judíos, árabes y criollos quienes organizaban tertulias y bailes sin faltar los clásicos dramas de amoríos y peleas que a veces acababan con la muerte de algunos de sus protagonistas. Alberto Vacarezza se inspiró en ese lugar para producir este célebre sainete, donde convivían en caricaturas lingüísticas y expresivas, extranjeros y compadritos argentinos.
Las características de la construcción, que aún conserva las cerámicas y baldosas en su pasillo con dibujos característicos de la época, es uno de los pocos que presentan esta tipología en Buenos Aires.
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