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La Misa Criolla cumple cuarenta años El sábado 27 de marzo se presenta en forma gratuita la Misa Criolla, con la participación de su creador, el Mtro. Ariel Ramírez con su grupo. El encuentro es en la Plaza del Libertador, Av. Mitre y Calle 6, Berazategui, Pcia. de Buenos Aires.
Estará presente como solista uno de los históricos protagonistas de la obra: Zamba Quipildor. También serán de la partida los Coros de la Municipalidad de Berazategui y del Quilmes Atlético Club, bajo la dirección de Edgardo Palotta.
El espectáculo comienza a las 18:00 hs. con Musical Dos, Dúo Mística y la Orquesta Municipal de Tango. Se realizará la Feria de Artesanos y luego la gente podrá disfrutar de esta obra legendaria que cumple sus cuarenta años.
Reseña Histórica
La Misa Criolla es una obra universal y atemporal que fue grabada en todas las geografías del mundo y se transformó en una de las composiciones musicales argentinas más importantes.
La conjunción del espíritu religioso cristiano con el folklore argentino dio en 1964 un fruto que no hace más que madurar desde entonces. Hace cuarenta años el país conocía la Misa Criolla, que tiene como autor al eximio pianista y compositor Ariel Ramírez. Desde ese entonces hasta ahora, la obra no sólo ha sido interpretada y cantada en todas las geografías del planeta, sino que también se ha transformado en una de las más genuinas expresiones de la búsqueda espiritual del hombre.
La idea de una Misa Criolla apareció en la mente del compositor en 1951, cuando vivía en Alemania. El disparador fue la historia de dos monjas, Elizabeth y Regina Bruckner, que le pasaban comida clandestinamente a un grupo de judíos recluidos en un campo de concentración. A ellas les dedicó la obra el pianista.
Imbuído del espíritu de apertura que había determinado el Concilio Vaticano II, el Papa Pablo VI autorizó a que la Misa pudiera cantarse en diferentes idiomas.
La primera edición de la Misa Criolla tuvo un lanzamiento de sólo dos mil placas, la sorpresa fue que se vendieron en un solo día. Ahí comenzó su historia, su popularidad y vigencia, esta obra ha sido cantada por las mejores voces del mundo e interpretada en todas partes del planeta.
La labor de Ariel Ramírez le consumió varios años, porque no tenía ejemplos en los que basarse. Apenas existía una Misa Luba que mezclaba ritmos africanos con canto gregoriano, pero era en latín. En 1955, el pianista retornó a la Argentina con la idea de interiorizarse del espíritu litúrgico. Al tiempo, un amigo de su infancia, el padre Catena, se encargó de traducir el texto del latín de la Misa. La Conferencia Episcopal les dio el visto bueno y lograron la aprobación de su labor para América Latina.
Ramírez quería viajar por el Norte argentino para interiorizarse sobre las voces y los instrumentos de la zona, pero no contaba con medios para hacerlo. Entonces, Atahualpa Yupanqui le pagó el pasaje y recomendó a sus amigos que lo acogieran. "Escuché por primera vez un charango de las manos de un zapatero que vivía en Tilcara. Después conocí las quenas y los sikus. Nutrido de música, seguí viaje a Tucumán, La Rioja, Catamarca, San Juan y Mendoza", recuerda el pianista.
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