En estos pareceres, quiero dejar testimonio aclarando algunas oscuridades y reiterados desatinos, que nos acompañan desde hace décadas, la corrupción que fue contaminando el aire de esta querida Patria, que han pisoteado “personajes” de distintos bandos y “bandas”, haciendo añicos la esperanza de la gente. Militares, políticos, cipayos de toda calaña han sobrevolado el cielo de la Historia, un cielo gris, aunque muchos Historiadores, periodistas, políticos y obsecuentes sin escrúpulos, lo quieran pintar de azul.
Existe el aire puro de los honestos, los humildes, los intelectuales de honor y todos los hombres y mujeres que tienen clara su Identidad, su amor a nuestra Tierra, su compromiso con la verdad y la verdadera Historia, sin embargo, son los marginados, casi desterrados y acusados de “tipos” peligrosos para la Nación.
Así estamos dominados por los poderosos de turno, que han destrozado nuestra Identidad, esa identidad que señalaba no ha perdido el Pueblo, ese Pueblo que tiene el gesto tradicional de la patria, como decía Don Ata. El abajo se mueve, están nuestros aborígenes, nuestros criollos, y como también decía Don Ata, los que nos sentimos paisanos, que somos los que llevamos el Pais adentro, los que seguimos la huella de nuestros mayores referentes, los que tomamos la antorcha que tantos iluminados nos dejaron, de nosotros depende recuperar la dignidad y el verdadero ser Argentino.
Los Argentinos de bien, que son la mayoría, salió a las calles, a decir ¡Que se vayan todos! y una vez más pareciera que vamos a ser “defraudados”, porque vuelven Todos y algunos más, pero esencialmente reaparecen los “Corruptos reconocidos”, a esos les tenemos que decir... ¿De qué habla señor?....
"Mis Pareceres", el editorial de la fecha del programa de Nuestras Voces. AM Radio Cooperativa. Acompañado con la canción “¿De qué habla señor?”, cantada en vivo por Héctor Esteban País.
¿De qué habla señor?
No lo puedo entender,
de qué habla señor,
su mensaje de honor, es mentira otra vez,
si el culpable es usted, cállese por favor.
La pobreza de hoy, es el hambre de ayer,
como se puede ver, hace tiempo que van,
indigentes sin pan, desnutridos de amor,
usted sabe señor, por qué están como están.
Cuando falta salud, no se puede pensar,
si uno sale a buscar, la razón de existir,
no se puede vivir, sin remedio y sin pan,
porque al fin morirá, quien no debe morir.
Cómo puede enseñar, un maestro sin luz,
arrastrando la cruz, en un patio sin sol,
no se aprende señor, si no hay libros y pan,
qué futuro tendrán, estos niños de hoy.
Qué le voy a contar, como está la cuestión,
anda suelto el ladrón, y entre rejas el Juez,
anda el bueno sin fe, y el rufián se salvó,
la justicia “falló”, no se cumple la ley.
No me diga señor, que no tengo razón,
hasta cuando el sermón, de esperanza y de paz,
merecemos nomás, la ilusión de vivir,
sin tener que pedir, que no mienta más.
Si no cambia señor, su manera de actuar,
no se vaya asustar, de esta pobre canción,
pero ponga atención, a la voz popular,
que le viene avisar, se acabó su función.
No lo puedo entender,
¿de qué habla señor?...
su discurso de honor, es mentira otra vez,
si el culpable es usted... cállese por favor.
Letra y Música: Hector Esteban País
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