La incorporación del Tango en la enseñanza inicial y primaria porteña, no como objeto de estudio, sino integrado a las distintas materias, impulsa la organización "Proyectotango", mediante un proyecto de ley por el sistema de Iniciativa Popular que presentará ante la legislatura metropolitana.
La idea de esta organización no gubernamental (ONG) es incorporar el Tango en forma "transversal" a la enseñanza, en los programas de materias como Historia, Geografía, Música, Artes, Literatura y otras, en especial de las humanísticas.
El proyecto "El Tango a la escuela" consta de tres artículos y el primero estipula: "Inclúyase la enseñanza del Tango en sus distintos aspectos: música, letra, danza, representaciones plásticas, en el diseño curricular de nivel inicial y primario de enseñanza en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires".
El segundo señala: "Convóquese a las instituciones y personalidades ligadas al Tango y a las ONGs, también vinculadas, para elaborar en conjunto las formas de capacitación y la cartilla de instrucciones para docentes".
El titular del proyecto, Claudio Tagini, explicó que "la idea es lograr la reinserción del Tango en la familia y la sociedad a través de los pibes, dándoselo a conocer para que ellos después lo lleven a la casa".
Tagini imitó a las empresas publicitarias, que se dirigen a los niños y adolescentes para incrementar sus ventas, por ser éstos los mayores consumidores, pero sin fines comerciales, sino para que el Tango pueda volver a los hogares porteños de la mano de los más chicos.
Para ello, propone que la presencia del Tango en la vida de los argentinos y en el mundo sea reflejada oportunamente en las materias de la enseñanza inicial y primaria, para que los niños sepan de su existencia desde la escuela.
El director de Proyectotango, hijo del compositor Armando Tagini -autor de tangos como "La Gayola", "Marioneta", "Mano cruel" y "Misa de 11"-, dijo que ya desarrolló experiencias similares que dieron resultado positivo.
Tagini recordó que organizaron las "Tanguereadas Infantiles" en 2001 y 2002, de las que participaron niños de escuelas porteñas en disciplinas como canto, baile y pintura, entre otras, y convocaron primero a unos 400 alumnos y luego a 10.600.
A partir del éxito de esta convocatoria, muchos padres se acercaron al Tango, en especial, al baile, aunque también lo hicieron a la música, su historia o la poesía.
La explicación, según Tagini, es que a esta gente no se le enseñó nada de Tango en la niñez o juventud y no tuvieron ocasión siquiera de valorarlo, ya que crecieron en las décadas del '60 y el '70, cuando las potencias económicas impusieron su cultura y su música a los países periféricos, entre ellos, la Argentina.
Para estas "Tanguereadas" contaron con el apoyo de autoridades de Cultura del Gobierno porteño, que imprimieron varios cientos de miles de cartas que las escuelas enviaron, en forma reiterada, a los padres de los alumnos para que inscriban a sus hijos.
"El problema -explicó- es que a algunos directores de escuelas no les gustaba el Tango o, por algún otro motivo, no enviaban las cartas. Entonces, algunas familias no se enteraron y los chicos no participaron, porque no existía la obligación de enviarlas".
Si el proyecto prospera, "la inclusión del Tango en la currícula de las materias será obligatoria y ningún alumno quedará privado de la posibilidad de conocerlo en el marco de la Historia, el Arte, la Geografía, etcétera", añadió.
Gustavo Espeche
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