Parece ser que al decidirnos por ser cantantes, aparece una suerte de obsesión por la voz. Y nos preocupan las vocalizaciones, las escalas, que el sonido no se "ensucie", de llegar a los agudos con comodidad, y festejamos con gran alegría y satisfacción cuando al fin sale "esa" nota que tanto nos costaba.
Controlar el aire (fundamental), los cuidados de la voz a veces exagerados, nos dan la tranquilidad de sentir que "estoy haciendo las cosas bien", sin embargo, esto es sólo el principio...
¿¿Qué?? Pasan varios años para obtener un dominio profesional sobre la voz y resulta que eso no es suficiente? Así es, superar la técnica sólo sirve para poder dedicarnos de lleno al hermoso arte del canto: la interpretación, la expresión, el dominio del escenario, del público, el concepto de propuesta artística, así sea para estar sentado en una banqueta, hay que hacerlo con arte. No olvidar que antes de escucharnos, nos ven.
Visto desde esta perspectiva, la válida para mi y amplia por cierto, el cantante es más que cantante, es un artista y es la gran barrera que pone a un lado las buenas voces y del otro a aquellos que nos ponen la "piel de gallina": de ese lado están los artistas.
Ahora es más fácil que comprendan esta frase que "cantar bien no es suficiente", que hay mucho por trabajar para quienes entendemos a esta disciplina desde el aspecto más amplio y abarcativo. Nunca dejamos de aprender y es el recorrido de todos los que apostamos al desafío, de los que no se estancan y siguen creciendo por el camino que conduce a un verdadero Profesional.
|