|
Bendita sea la tecnología... ¿notaron cómo las computadoras e Internet han puesto al alcance de nuestras manos cosas que antes nos costaban fortunas? Vayamos a un ejemplo simple, y desde luego, relacionado a la música: ¿cuánto costaba antes tener un estudio de grabación, por más chiquito que fuese, en casa? Ahora es más que sencillo. Como equipamiento, basta con tener una placa de sonido full-dúplex (fundamental si queremos grabar y reproducir a la vez), una pequeña consola (preferentemente de dos canales, para grabar al mismo tiempo, por ejemplo, una voz y una guitarra) y un teclado MIDI conectado a la PC (pieza fundamental, lo utilizaremos para tocar las melodías de muchísimos instrumentos). Completamos el asunto con algún software del estilo del Cakewalk, que nos permite manejar pistas de audio (varias a la vez), combinando sonido digital y samples MIDI, además de brindarnos la posibilidad de agregar millones de efectos. Con una pequeña inversión en un estudio casero simple como éste, un solo músico puede sonar como una banda completa. Imagínense: grabar primero un piano, agregarle la percusión, sobre eso un bajo, una o dos guitarras... y cuando la instrumentación esté completa, cantar encima. Profesional, ¿no?
|