Auspiciado por el Departamento de Estado del gobierno norteamericano, Dizzi Gillespie llega a Buenos Aires a fines de Julio de 1956, la primera de las cuatro veces que arribara a esta ciudad. Al llegar al gran City Hotel, no le permiten alojarse por ser negro -obviamente lo desconocían- y, junto a sus músicos se instala en el hotel Continental, que quedaba a pocas cuadras de donde actuaría.
El genial músico, además de tomar mate, comer asado y probar nuestros dulces, se interesó por escuchar tango. Lo conectaron con el maestro Osvaldo Fresedo, con quien grabó los temas “Vida Mía”, “Preludio Nº 3”, “Adiós Muchachos” y “Capricho de Amor”.
La placa llevó como título “Rendez Vous”, nombre de la boite que regenteaba Fresedo y donde se llevó a cabo esta proeza magnifica. El disco de 78 rpm tuvo mil copias que inmediatamente se agotaron, hasta que se reeditó en 1999.
LA ANECDOTA: El día que tenía que grabar, Dizzy pidió que le traigan a la puerta del hotel Continental un caballo, y vestido de gaucho, se dirigió hasta el conocido reducto de Fresedo a grabar el disco.
También en esta oportunidad, conoció a Lalo Schifrin, con quien tocó en su segunda vuelta en el año 1961. Volvió en 1971 actuando en el Coliseo junto a su quinteto formado por músicos negros y blancos. En su ultima visita (1979) actuó en un brillante y espontáneo concierto en el hoy consagrado Obras junto a otro gigante, el brasileño Hermeto Pascoal; ya estaba arreglado que volvía en 1992, pero su enfermedad no se lo permitió. Falleció en Nueva Jersey, a los 75 años, mientras escuchaba “Dizzy Me”.
Dizzy Gillespie junto a Charlie Parker, fueron los referentes del bebop, al lado de otros (T. Monk, Charlie Cristian), y las piezas claves, como los bateristas Kenny Clarke y Max Roach, que participaban del caldo de cultivo.
Entre algunas de sus despreocupadas declaraciones dijo “Quisiera ser un mensajero mayor del Jazz, y no como una de esas figuras legendarias, que tienen pies de yeso y se diluyen...”. Creemos que lo logró.
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