|




|
|
|
COLUMNA DE OPINION: No a la salvajización...
|
Varias veces uno como músico dio un mal recital... Los amigos y allegados vinieron con sus críticas y uno las aceptó e intentó tenerlas en cuenta para no repetir la experiencia.
En mi carrera como cantautor tuve más satisfacciones que frustraciones. Los que
hicimos una música que nunca fue demasiado comercial y basada en la autogestión, nos topamos con muchos inconvenientes para grabar y editar
nuestros trabajos y hacerlos conocer, pero personalmente puedo decir que yo no he pasado desapercibido.
Pero... ¿a qué viene todo este prólogo? Sencillamente, puedo observar con preocupación que los esfuerzos de la gente que quiere hacer las cosas bien tiene un costo muy alto; en nuestra Argentina se ha desarrollado una cultura de la mediocridad. Yendo más allá de lo atinente a la música y la cultura, en general se trabaja en todos los ámbitos con una actitud de improvisación que no está avalada por el talento, ni siquiera por la buena voluntad.
Se puede improvisar si hay talento. En el jazz se improvisa y salen cosas maravillosas porque los músicos tocan muy bien y saben lo que están creando e improvisando. Alberto Olmedo, aquel gran cómico, improvisaba, "morcilleaba", como se decía en la jerga televisiva, pero su talento, su don de cómo manejar
la comicidad, eran soberbios.
Vivimos una época donde todo tiene que salir rápido. En la música que es mi
especialidad, se "inventan" cantantes o grupos para que vendan una música totalmente intrascendente, que poco dura y se vende como una hamburguesa. Por supuesto, todo este negocio chatarra es olvidado en poco tiempo, el objetivo era facturar sin importar los medios.
Soy profesor de canto y guitarra y no les "robo" a mis alumnos, veo las posibilidades que tengo de enseñarles y desarrollarlos lo mejor posible, trato de
conocer mis limitaciones y veo que mucha gente sigue haciendo muy bien las
cosas con pocos medios.
Pero también veo la Argentina salvajizada de los gritones y los ineptos que no tienen escrúpulos para hacer del mal gusto y la falta de toda virtud su patrón de conducta, por eso hay una cultura de lo degradante que no tiene nada que ver con lo popular como lo quieren denominar para escudarse. El buen folklore, el buen tango, el teatro costumbrista y el buen chamamé son lo "popular", que no le hagan creer a la gente que la adulteración de la música, el grotesco y la deformidad son lo "popular".
Tratemos de emparejar para arriba, a pesar de toda esta organización que quiere un país sumido en la falta de valores básicos. Por favor resistamos, ya sabemos que poco podemos esperar de los que dicen gobernarnos, es la conciencia de la gente y sobretodo la fe en Dios lo que nos puede llevar a una mejor calidad de vida en todos los aspectos.
|
| 26 de Mayo de 2003 |
Gustavo Benavides
|
|
|