Desde mi corazón. Rocha, casi una isla en el contexto general del país. Para algunos ha sido, a pesar del centralismo montevideano, cuna de sensibilidades que van, desde lo afectivo de la amistad hasta la tibieza de la mano extendida y solidaria, y de ésta, hasta las inquietudes culturales basadas en las distintas expresiones del arte.
En este caso, aparecen las voces rochenses mancomunadas con otras voces uruguayas, porque de eso se trata, de unir notas y textos, cuerdas y corazones, hasta elevar el mensaje que aletea en el sentir de esta tierra americana, como un pichón herido ávido de altura.
Aquí, el dúo Solipalma, gestor de esta trigal idea, se presenta con sus vinticinco años de alas, después de una prueba de fuego allá por el 77, cuando el Festival Estudiantina, que dirigiera el periodista Ignacio Suárez, le otorgara, en su más fresca juventud, el primer premio, dentro de una muy buena camada de intérpretes nacionales.
Este dúo, que en su génesis se identificó con el nombre de “ Los Cantores de Sol y Palma “ (nombre que naciera a propósito de dicho evento y que identifica desde el nacimiento su compromiso de cantarle a su pago y a su geografía) es, sin lugar a dudas, el genuino representante rochense de una generación comprometida con su pueblo y con su gente.
Todo el país conoce de su trayectoria en estas dos décadas y media, vale decir tiempo de voces firmes, apuntando a un horizonte claro con el fin y la esperanza de una sociedad más justa y, por efecto, de felicidad para todos.
Lleguen entonces, para ellos, mis felicitaciones por tan grato aniversario, y por la feliz idea plasmada aquí.
Autor: Enrique Silva (poeta rochense)
|