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La música es una de esas actividades que convierte a veces a su gente en personajes públicos... podríamos citar numerosos ejemplos, pero creo que no tendría sentido. Pensemos en la actitud popular ante dichos personajes... ¿se dieron cuenta que muchas veces exigimos a los artistas cosas que no tienen por qué darnos? Por ejemplo, su vida privada, sus romances, sus costumbres... ¿tienen relevancia? ¿Cambian en algo nuestra opinión sobre su música? Pienso que todos tenemos derecho a una vida privada y a no revelar nuestros aspectos más íntimos, y la fama no puede quitarnos ese derecho. Pero pensándolo en frío, no sé si tiene sentido el escribir estas líneas defendiendo la privacidad del artista... porque muchos "artistas" de dudosas condiciones musicales apelan justamente a la "no privacidad" para ganar espacios en los medios. Es tal la sobreexposición a la que se someten, tantas las veces que vemos sus caras (y/o cuerpos) en diarios, televisión y revistas, que nosotros (el público) terminamos absolutamente confundidos, olvidamos cómo llegó esa persona a los medios y la ponemos a la misma altura de los músicos que sí saben. Díganme la verdad... ¿no les parece de lo más injusto?
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